Hace 16 años, ya desde el día anterior, los nervios se apoderaron de mi hasta tal punto que desde el sábado por la tarde se me agarraron al estómago y eso me hizo estar vomitando sin parar incluso por la noche, durante la carrera y hasta después. Hoy me sigue pasando lo mismo, cada vez que se acerca el día los nervios empiezan a aparecer. Y como cada año sigo disfrutando de la carrera como la primera vez. Para mí esta carrera es la más dura de Madrid porque es bastante "tramposa", pero también es quizás la más bonita de Madrid en cuanto a naturaleza y también la que se tiene que correr con más cabeza.
La salida se da y pronto se empieza a llevar un buen ritmo. Salimos del barrio y empezamos con Herrera Oria y el frío cada vez me bloquea más las manos, casi no las puedo mover. La verdad es que van pasando los minutos y mi preocupación va a más porque veo que las manos no se calientan. Pasamos el km 3 y no puedo ya moverlas, el dolor es terrible pero aún así el ritmo es bueno, dentro de lo que yo quería.
En el km 4 empiezan a llegar las buenas noticias, el dolor de las manos se hace más intenso pero se va yendo a la yemas, lo que quiere decir que las manos van entrando en calor y así pasamos ya el km 5 casi sin dolor. Ahora empiezo a poder centrarme en la carrera un poco y en el ritmo.
Abandonamos Herrera Oria y tomamos camino a el Pardo. El ritmo sigue bien y aprovecho para ir un pelín más rápido. En el km 9 aparecen por detrás Curro, Quino y Alfonso,
van un poco más rápido que yo y decido juntarme a ellos para darme algo más de vidilla, aunque con ojo de no ir más rápido de lo que pretendo para la carrera. Poco antes del avituayamiento Alfonso y Curro paran a hacer algo que deberían haber hecho antes de salir :DDDD y me quedo solo con Quino, lo que nos viene bien a los dos para bajar un poco más el ritmo e ir más tranquilos. Para que os hagáis una idea del frrrrrrrrrrrrrrrío que hacía, el avituayamiento del km 11 de la gasolinera de el Pardo era una pista de hielo, el agua que a los corredores que habían pasado antes se les había caído al suelo se había convertido en hielo y hacía el suelo peligroso, por eso había que coger el agua y en seguida salir de esa zona.
Después de beber agua pronto llegan las cuestas. Llegamos a los cuarteles y giramos para afrontar la primera de ellas, solo girar y mirar ya empieza a dar miedo. Antes de empezar hablamos de ir tranquilos pero evitar perder el ritmo que llevábamos. La verdad es que la primera la subimos bien y las siguientes las vamos haciendo a buen ritmillo, pero a la mitad da la sensación que nos vamos quedando un poco clavados, con lo cual cuando llegamos al último tramo decido aumentar el ritmo tanto para probarme como para no sufrir con el ritmo lento que estábamos haciendo. La verdad es que las piernas responden bien y empiezo a adelantar gente. El tramo es el peor de todos, se hace duro pero las piernas aguantan y pronto llegamos arriba. Quino al final ha sido capaz de aguantar el cambio de ritmo y en el avituayamiento de "la cima" nos volvemos a juntar junto con Curro otra vez.
Ahora tenemos dos kilómetros de bajada, lo cuales empiezo muy alegre pero estos me frenan un poco, iba como si me persiguiera alguien pero no merecía la pena machacarme a lo tonto, así que les hago caso y me quedo con ellos. Durante la bajada empieza a hacer aire, pero frío lo cual me va congelando un poco. Terminada la bajada comenzamos a subir de nuevo un poco antes de llegar a Montecarmelo. Las cuestas son más suaves pero se notan los kilómetros y se nota en el ritmo aunque no perdemos mucho. El frío me está volviendo a afectar, lo vuelvo a sentir en las manos.
Salimos de Montecarmelo y entramos en el último kilómetro y aquí intentamos dar el último tirón, pero joder, oooooooootra cuesta más, también durillas. Aún así se da bien y entramos a buen ritmo en la meta. Increíblemente entro con las manos congeladas otra vez, incluso Quino tiene que quitarme el chip porque yo no puedo casi mover las manos otra vez.
Como podéis ver, los colores indican el ritmo, rojo es ir rápido y verde-azul son las partes más lentas, así que es fácil adivinar dónde están las cuestas arriba no? :D
Lo peor de todo el frío, lo mejor las sensaciones. Otra media más, otra Fuencarral más. Y como lo prometido es deuda, esta carrera tenía una dedicatoria especial.
En el 2011 seguro que estaremos Jorge y yo y en la meta habrá seguro dos personitas esperando a sus papis, solo de pensarlo me emociono.